Crítica editorial - Letras Perdidas
 

26.- "EL PAÍS DE LOS CIEGOS" DE HERBERT GEORGE WELLS (INGLATERRA).

Estamos tan acostumbrados a la configuración de nuestro mundo que ciertas palabras (como, por ejemplo, los pares de palabras: habilidad-torpeza; bien-mal; normalidad-locura; etc.) nos parecen provenir de las cosas mismas, sin ninguna mediación cultural. Estamos tan habituados a la rotulación, que más allá de ciertas zonas ambiguas y borrosas que todos —o casi todos— podemos admitir, solemos usar el lenguaje como si entre éste y el mundo no mediara ninguna organización cultural. Y no somos plenamente consciente de la manera en que nuestra cultura formatea nuestra manera de pensar hasta que nos encontramos con una estructura de razonamiento que es absoluta y radicalmente contraria a la nuestra.

El relato de H. G. Wells ensaya una aproximación a la experiencia del encuentro irreflexivo con aquello que constituye un "otro" respecto de un "nosotros". Es, en definitiva, el encuentro entre dos culturas totalmente diferentes, no en los resultados tomados en su aspecto funcional, sino diferentes en la organización de la cosmovisión que rige el ordenamiento cultural. En ambas culturas tenemos una organización familiar, laboral, productiva, etc. muy similar, excepto por detalles ínfimos que no hacen al asunto de la cuestión (como, podrían ser el color de las casas, las cantidades de ventanas en las mismas, el horario de trabajo, por no mencionar sino unos pocos casos). Sin embargo la fundamentación que da lugar al mantenimiento de tales o cuales acciones —consideradas como las acciones debidas dentro de una comunidad y generan, por lo tanto, los patrones de normalidad o corrección— son diametralmente opuestas. Tanto así que no tienen punto de contacto. Es ahí donde el papel de la visión, del ojo como órgano de la vista genera una distancia que se vuelve irreconciliable.

Entre la cultura del país de los ciegos y la cultura de Núñez (que proviene del mundo más allá de las montañas "de las comarcas distantes donde todos los hombres ven...") existe lo que algunos epistemólogos, en especial Thomas Kuhn, insisten en llamar inconmensurabilidad entre una cultura y otra. Cierto que Kuhn nunca fue tan lejos como para hablar de "cultura" y mantenía los alcances de su teoría dentro del ámbito de la ciencia, sin embargo su propia reflexión permitió toda una gama de interpretaciones sociológicas que pretendieron aplicar su obra —de manera más o menos literal— al ámbito general de las comunidades humanas. Así, dos culturas se considerarían inconmensurables cuando la distancia que separa la una de la otra se vuelve imposible de medición. De tal manera, que pese a todos los elementos comunes, la organización de esos elementos —más otros en los que difieren sin acuerdo posible— hace que las cosmovisiones que se desprenden de cada modelo cultural sean totalmente distintas.

Es decir, entonces, que pese a todas las similitudes estás no parecen estar en el plano de lo ontológico sino de lo lingüístico. Desde muy antiguo, el plano ontológico y el lingüístico comportan una gran unidad para nosotros. Ya los fragmentos que conservamos como atribuibles (las fuentes siempre son complicadas) al gran Heráclito muestran esta confusión de planos, que luego —a su manera— recogiera Platón e inundara nuestra cultura hasta bastante pasado el medioevo. Sin embargo, también es cierto que ya de antiguo —aunque sin demasiada consecuencia a nivel cultural— hay muchas menciones a la diferencia entre lo lingüístico y lo ontológico. Así Aristóteles señala —más bien al pasar— que una cosa puede ser cómo debe ser el mundo según nuestro entendimiento y otra cosa puede ser el mundo según tal cual es en realidad. Esta misma posibilidad se retoma en el medioevo respecto de las discusiones sobre la prueba de Dios. Hay una célebre discusión entre San Anselmo y un monje llamado Gaunilo respecto de la manera de probar la existencia de Dios. San Anselmo creía que si podía pensar en algo mayor que lo cual nada puede pensarse, entonces eso existía. Gaunilo simplemente puso algo de sentido común en el asunto: puedo pensar cosas que no existen, que yo tenga un concepto en mi mente no quiere decir que eso exista, así que esa no es una buena prueba ni de la existencia de Dios ni de nada.

Volvamos a al cuento de Wellls y a la relación que manifiestan las dos comunidades (en el relato se trata de una comunidad y Núñez) como similares más en el plano lingüístico que en el ontológico. Ambos poseen diccionarios que tienen una gran cantidad de palabras en común. Así es como pueden entrar en contacto. Ambos parecen llamar a las mismas cosas por los mismos nombres: hombre, hija, casa, camino, valle, cabra, cielo, caminar, agresión, etc. Y en tanto los lenguajes se mantengan en el plano de la referencialidad más grosera, entonces ambas culturas viven la ilusión de estarse comunicando. ¿Por qué ilusión? Porque en verdad no hay genuina comunicación. Tomemos uno de los casos más cruciales como entender qué significa en ambos el concepto de ser humano. Si solamente se trata de señalar (como quien señala con el dedo para decir "eso es un ser humano") parece que ambos diccionarios designan a la misma cosa con la misma palabra. Pero tal designación es una designación apelando a la globalidad. Es decir, puede que quien señala algo lo haga pensando en alguna característica en particular que le permite definir a la cosa como perteneciente a una clase, pero al no especificar su criterio de demarcación de la clase entonces para otra persona eso puede estar perteneciendo a la misma clase creyendo que se apela a otro código de asignación de pertenencia. Esto es claro en el contraste que existe entre el primer encuentro de Núñez con los habitantes del país de los ciegos y la relación que entre ellos se dará después. En el primer momento, cuando los dos ciegos que lo reciben preguntan si eso que llega es un hombre, él no sólo responde que sí sino que da una serie de señales adicionales sobre su procedencia. Pero para los ciegos no tiene sentido que un hombre provenga de un lugar llamado Bogotá o que pueda ver, pues para ellos esas palabras carecen de sentido.

Si las dos culturas sufren problemas de comunicación es porque entre ambas existe un hiato, un corte radical. Hay palabras que para Núñez integran el código de comunicación, es decir, que tienen sentido, que son entendibles y tienen un objeto al que referir fuera de ellas mismas mientras que para los ciegos no tienen sentido, son mejor sonidos vacíos, sin ninguna cosa a la que referir y por lo tanto, ni siquiera pueden formar parte de un diccionario, de un código lingüístico de comunicación. Es aquí donde el lector puede percibir que los diccionarios de ambas culturas son irreconciliables. Y lo son porque entre una y otra no hay posibilidad alguna de traducción. No se trata de un problema de lenguas diferentes, que usen palabras fonéticamente distintas para designar a lo mismo (rain-lluvia-pluie-regn-pioggia) o que usen expresiones diferentes para más o menos lo mismo (lluvia-agua que vuelve a la tierra desde el cielo). Se trata de que el concepto de "vista" y el de "provenir de más allá de esta región" son intraducibles en el lenguaje del mundo de los ciegos. Así, mientras esos conceptos forman parte de la noción de "ser humano" en el lenguaje de Núñez, no lo forman en el lenguaje de los ciegos.

Se podría pensar entonces que así como el lector puede percibir que cada lenguaje, cada cultura, conforma un sistema que es diferente del otro, lo mismo podría ser percibido por los involucrados (Núñez y los ciegos). Si lo hicieran, podrían admitir que la concepción de verdad queda restringida al interior de cada sistema. Pero no lo hacen y al no hacerlo se impiden la consideración de toda relatividad cultural. Véase la tozudez de Núñez en considerar que en el país de los ciegos el tuerto es rey y la incapacidad de los ciegos para comprender que la visión no genera ninguna alteración mental, que lo que está en juego es otra forma de construir sentido. Ambos manifiestan una incapacidad para dejar por un momento sus creencias y verlas sólo como eso como "sus creencias" y no lo que en todo lugar, tiempo y espacio debe ser creído por cualquiera que sea digno de ser considerado un ser humano.

Es cierto que el tema de radicalizar el discurso del relativismo cultural puede llevar a juegos peligrosos o difíciles de aceptar. Por ejemplo, considerar que si algo para una comunidad religiosa es una muerte santa y no un homicidio, no es posible de ser juzgado negativamente e impedido por el resto de la sociedad. Pero perder de vista la diferencia cultural lleva a lo que ha llevado siempre: culpar al otro por todos los desvíos de conducta, la ruptura de comunicación y la aparición de resultados no esperados. Así los ciegos son incapaces de comprender la torpeza y los pensamientos de Núñez y solo pueden observarlo como un ser inferior o enfermo al que hay que curar. Este ha sido, desde tiempos inmemoriales, la forma en que el más poderoso termina por someter al más débil. Los procesos de aculturación que han conllevado todas las conquistas y dominaciones no tiene en su base sino esta falta de respeto absoluto por el otro como un ser diferente que debe ser considerado de acuerdo a los patrones de su cultura y que, por lo tanto, no debe ser avasallado como si se tratara de un enfermo mental.

El cuento de Welles parece ser una reflexión sobre nuestras conductas colonialistas, lo cual va mucho más allá de los casos notorios y grotescos de un país invadiendo otro, o del exterminio cultural (e incluso físico) de comunidades indígenas. Eso que llamé "conductas colonialistas" también incluye las veces que no entendemos las razones de otra persona y simplemente queremos que piense lo que nosotros pensamos como si fuera una aberración pensar algo diferente, ya que parecemos tener la única verdad posible. El monopolio de la verdad es una enfermedad terminal para el entendimiento entre las culturas, que impide apreciar la riqueza de lo diferente, que impide aprender y pensar con claridad. El monopolio de la verdad nos convierte en seres petulantes, despiadados, sordos y ciegos.

 

 

15 de febrero de 2004

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